La figura de Andrés Guardado siempre será recordada con un cariño inmenso en el Benito Villamarín por ser uno de los capitanes que devolvió la gloria al club con la Copa del Rey de 2022.
Sin embargo, sus recientes declaraciones en el podcast de Mario Suárez, ‘El camino de Mario’, han arrojado luz sobre el lado menos amable de su etapa final bajo las órdenes de Manuel Pellegrini, confirmando que su salida hacia el Club León no fue solo una cuestión de «volver a casa», sino el resultado de un desgaste profesional insostenible.
El detonante: La sensación de no ser valorado
Guardado explica que, a pesar del respeto mutuo inicial, empezó a sentir que Pellegrini ya no lo veía como un futbolista capaz de marcar diferencias en el campo, sino como una pieza de gestión emocional para el grupo:
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«Soy jugador, no psicólogo»: El mexicano admite que le irritaba profundamente el rol que le asignaba el técnico. Sentía que solo jugaba «los partidos que nadie quería» o que, si las cosas iban mal, él era siempre el primer cambio «automático».

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El espejo de Joaquín: En la entrevista, Andrés confiesa que esa forma de gestionar a los veteranos era algo que ya habían comentado con Joaquín Sánchez en el vestuario, viendo cómo el capitán también sufría esas situaciones de calentar y no entrar o ser el señalado en las derrotas.
El incidente del descanso: «Cogí mis cosas y me fui»
El punto de no retorno ocurrió en un partido en casa (presumiblemente ante el Girona o el Getafe en aquella época). Guardado relata un error que él mismo reconoce:
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La explosión: En el descanso, con 0-0, Pellegrini le comunicó que lo iba a cambiar. El mexicano, que ya venía «caliente», no medió palabra: recogió sus pertenencias y se marchó del estadio antes de que terminara el encuentro.
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La pelea en el vestuario: Lo que pudo ser un roce privado se agravó cuando, días después, Pellegrini recriminó su actitud delante de todo el grupo. Guardado admite que ahí «soltó toda la mierda» y se pelearon fuertemente frente a sus compañeros.
Consecuencias: Navidad y México
Tras la pelea, el «Ingeniero» castigó a Guardado con dos partidos de ausencia. Fue en ese parón navideño cuando el centrocampista tomó la decisión definitiva:
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El adiós: «Si no me hubiese peleado, no me habría ido». La oferta de México llegó en el momento en que Guardado sentía que su ciclo en el Betis se había roto por la falta de «feeling» con el entrenador, a quien, a pesar de todo, sigue definiendo como un técnico «super especial».
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Graduado en Periodismo y Máster en Periodismo Deportivo. Redactor jefe de Info Real Betis y colaborador en Radio Sevilla. Antes pasé por Radio Marca. Experiencia en prensa digital y retransmisiones de partidos en radio.



