La victoria en el Metropolitano dejó un golazo para el recuerdo, pero también confirmó una evidencia: Antony no es el mismo futbolista eléctrico de la temporada pasada. El extremo brasileño, que ha confesado jugar con un dolor constante, está lidiando con una tendinopatía del aductor, una de las variantes más traicioneras de la pubalgia.
En una entrevista con Diario de Sevilla, el prestigioso doctor Pedro Luis Ripoll ha arrojado luz sobre la lesión que está obligando al «as» bético a cambiar su estilo de juego para seguir siendo útil a Manuel Pellegrini.
¿Por qué Antony ya no encara como antes?
Muchos aficionados se preguntaban por qué el brasileño ha perdido esa «viveza» y esa capacidad de desborde que lo hacían imparable. El diagnóstico del doctor Ripoll es tajante: la pubalgia ataca directamente las herramientas principales de un extremo.
Pérdida de «chispa»: La lesión limita severamente la viveza de los movimientos y la capacidad para irse del marcador en el uno contra uno.

Problemas en el golpeo: El dolor se agudiza al intentar el chute a puerta, especialmente cuando se realiza con el interior del pie para buscar rosca, un movimiento clásico en el repertorio de Antony.
El factor clima: Según el especialista, el dolor es «bastante agudo, sobre todo en invierno«, debido a que los suelos están más inestables y húmedos, lo que aumenta la tensión en la zona del pubis.
Un dolor «insidioso» que desestabiliza al jugador
La pubalgia no es solo una dolencia física, sino un reto psicológico para el deportista. El doctor Ripoll describe el dolor como insidioso e irregular, lo que genera una gran incertidumbre en el futbolista:
“El dolor puede llegar a ser muy agudo en la inserción de los aductores e incluso irradiar hacia el ano o el peroné. Esta evolución irregular desconcierta y desestabiliza mucho al jugador, que no sabe cuándo podrá rendir al 100%”.
Esta «montaña rusa» de sensaciones explica por qué Antony alterna momentos de brillantez, como su gol al Atlético, con tramos del partido en los que parece desconectado o menos incisivo en el regate.
El plan del Betis: tratamiento conservador
Pellegrini está gestionando los minutos de Antony con pinzas. El jugador se somete a sesiones dobles de tratamiento diario (mañana y tarde) para evitar el quirófano, una opción que el doctor Ripoll solo recomienda en casos extremos donde el tratamiento conservador fracasa.
El compromiso del brasileño es total, pero la ciencia médica confirma que, mientras no pare de forma definitiva para realizar una rehabilitación profunda, seguiremos viendo a un Antony más cerebral y menos explosivo, adaptando su fútbol al umbral de dolor que su pubis le permite.
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Graduado en Periodismo y Máster en Periodismo Deportivo. Redactor jefe de Info Real Betis y colaborador en Radio Sevilla. Antes pasé por Radio Marca. Experiencia en prensa digital y retransmisiones de partidos en radio.




